La Jueza Ketanji Brown Jackson Será una Magistrada para Todos

Doug Lindner, dlindner@lcv.org

La histórica nominación de la jueza Ketanji Brown Jackson a la Suprema Corte es un logro en la lucha por la justicia y la equidad racial. Su perspectiva y su voz en el Tribunal son vitales para construir un poder judicial que refleje la diversidad racial y de género de nuestro país, y que sirva a todas las personas, no sólo a los causantes de la contaminación y a otros intereses especiales con mucho dinero. Una vez ratificada, tendrá un impacto duradero en los temas más importantes de nuestro tiempo, como el clima y el derecho al voto, en las próximas décadas. Si es ratificada y desempeña su cargo por tanto tiempo como su predecesor, podría permanecer en el Tribunal Supremo hasta el año 2050 y más allá.

Jackson es una candidata supremamente preparada. El Senado la ha ratificado en ocasiones anteriores, con respaldo bipartidista, para tres puestos importantes: la Comisión de Sentencias de Estados Unidos, el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, y el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito de Columbia. Ningún otro candidato nominado para la Suprema Corte en los últimos 30 años ha logrado ser ratificado por el Senado en tres ocasiones anteriores.

En su posición de primera ex defensora pública nominada a la Suprema Corte, el largo historial de Jackson, tanto dentro como fuera del banquillo, revela un compromiso con la defensa de la justicia para personas y comunidades que con demasiada frecuencia se ven afectadas por las desigualdades institucionales, y no sólo por poderosos intereses que pueden permitirse una representación más cara. Esta experiencia, junto con su perspectiva como primera mujer negra en ocupar un lugar en el más alto tribunal de la nación, añadirá una voz crítica que le ha hecho falta a la Corte durante siglos.

Tras la reciente serie de ataques racistas y de índole política de la Suprema Corte contra el derecho al voto, que siguen marginalizando a las comunidades más afectadas tanto por la supresión del voto como por la crisis climática, la Suprema Corte pronto emitirá una decisión en West Virginia v. EPA. Este caso, presentado por las empresas del carbón y sus aliados de extrema derecha, es un intento de minar la capacidad de la EPA para regular los gases de efecto invernadero en conformidad con la Ley de Aire Limpio. Los impactos potenciales de la decisión de la Suprema Corte son inmensos. Además de limitar la autoridad de la EPA para luchar contra la contaminación del aire que contribuye a la crisis climática, podría poner en peligro la capacidad de muchas agencias federales para proteger al pueblo de los poderosos intereses especiales en otras áreas políticas críticas, como la seguridad de nuestros alimentos y medicamentos, la salud pública y los derechos de los trabajadores.

Los pilares fundamentales de nuestra sociedad están en juego cuando se nombra a un juez de la Suprema Corte que ejercerá sus funciones durante décadas. La Suprema Corte toma decisiones que tocan muchos aspectos de nuestra vida diaria, por lo que necesitamos magistrados que trabajen para el pueblo. La jueza Jackson ha demostrado que será una Magistrada para todos. 

En el corto plazo, el nombramiento de la jueza Jackson para que sustituya al juez Breyer no cambiará la mayoría conservadora de seis miembros del tribunal, que está muy a la derecha del ciudadano promedio de este país. Sin embargo, se trata de nombramientos vitalicios e incluso la diferencia entre un Tribunal de 6-3 y uno de 5-4 puede tener consecuencias trascendentales.  Hace apenas 15 años, una Corte que tenía una mayoría conservadora de cinco miembros dictaminó que la EPA no sólo puede, sino que debe, regular los gases de efecto invernadero. El hecho de que el Tribunal actual, más conservador, esté considerando impedirlo al mismo tiempo que sostiene las leyes de supresión de votantes y debilita la Ley del Derecho al Voto, muestra lo importante que es cada juez.

El Presidente Biden y los Senadores tienen que continuar con su excelente racha reciente de nombramiento de jueces altamente preparados, personal y profesionalmente diversos, la mayoría de los cuales han pasado su carrera jurídica luchando por el pueblo. Aunque la nominación de la jueza Jackson para ser la primera mujer negra y la primera defensora pública de la historia en servir en el más alto tribunal de la nación es un logro en el avance hacia la justicia igualitaria en nuestra nación, nuestro trabajo para crear un poder judicial diverso no puede terminar con ella. Actualmente hay más de 100 vacantes en los tribunales federales de menor rango, y los jueces que ocupen esos puestos también desempeñarán papeles definitorios en casos futuros que darán forma a nuestra democracia y a nuestro entorno en las próximas décadas.

Nuestro poder judicial tiene un enorme impacto en nuestras vidas, y nuestros jueces federales sirven de manera vitalicia. Instamos al Senado a que confirme rápidamente a la jueza Jackson para la Suprema Corte, y a que acelere el ritmo de las confirmaciones de los candidatos del presidente Biden para los tribunales de menor rango, incluyendo a distinguidos abogados de interés público como Nancy Abudu y Dale Ho.

En este momento donde lo que está en juego es el aire que respiramos, el agua que bebemos, la crisis climática y nuestra democracia es más importante que nunca, se puede confiar en la jueza Ketanji Brown Jackson para que cumpla la promesa de una justicia imparcial ante la ley. Debe ser ratificada sin demora.

Doug Lindner es el Director de Defensa del Poder Judicial y la Democracia de LCV.

 

 

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